miércoles, 15 de junio de 2011

Arvejas

Fue en el instante preciso en que la gente no sabe lo que quiere; en ese momento que leíste el titular más impresionante de la década, el de la llamada sorpresa que te tuvo la vida, esa sensación de día perfecto que no acaba y esa sonrisa que nunca nadie puedo borrar. Fue en el segundo que pensaste volver a tu casa porque olvidaste algo pero su prescindencia mantuvo tu rumbo inicial.
En el que juraste que nunca olvidarás quién eres y a dónde perteneces. En el que disfrutaste las cosas más sencillas con la gente que más te quiso y tu también quisiste. Fueron todos esos perros callejeros que nunca volvieron a su casa, por rebeldía, obstinación, éxtasis, independencia o libertinaje. Las gaviotas que le enseñaron a volar a tantos gatos, mientras el futuro en una sala de clases iba desperdiciando cada una de las oportunidades. Fueron cada una de las personas, incluso aquellas cuyas actitudes y defectos que te hicieron considerarlas como odiosas y despreciables. Al cabo te enseñaron lo que no debías ser. Aprendiste e ignoraste. Te rompieron el corazón. Por fin lograste darte cuenta del significado y el valor que tuvieron cosas que te hicieron mal. Criticaste a cuanto proyecto con impacto ambiental salió en las noticias sin saber demasiado y te diste cuenta que para asumir una postura determinada tenías que adquirir el conocimiento suficiente. Supiste argumentar de buena manera incluso cosas que tenían respuestas nimias e insignificantes. Realmente no dejaste que el tiempo se fuera tan lejos. Viviste con pasión e intensidad cada una de las experiencias, sin importar las frustraciones que trajeran pero comprendiendo que en todo impera la alternancia. El riesgo de vivir en la alternancia.

miércoles, 4 de mayo de 2011

3 cosas que pensé anoche mientras me levaba los dientes antes de dormir

La primera era que tenía que ponerme terno hoy, y que me carga andar con terno todo el día. Porque mucha gente en la facultad te preguntan ¿qué teni? ¿en qué estai? ¿porqué andai con terno? y la verdad es que me da flojera tener que andar respondiendo la misma respuesta vaga a cada persona.
La segunda fue que me acordé de algo que pensé cuando era chico y que nunca más pude dejar de pensar hasta ahora, y es que la única manera de mirarte a la cara y verte a los ojos a ti mismo es frente a un espejo o a algo que al menos te dé un reflejo nítido. Cuando chico pensaba si al crecer la mirada de las personas cambiaba. Con las cosas del hoy, pienso si es que la mirada de un individuo puede cambiar producto de las experiencias. Y la verdad es que mi mirada no es idéntica a la de antes, aun cuando en esencia sea la misma y esto sea lo verdaderamente importante, no se puede mirar igua toda la vida. Quierámoslo o no, las cosas que nos pasan nos cambian no sólo la forma de mirar sino también las cosas que nos detenemos a mirar.

La tercero que pensé ha sido censurado por petición expresa del autor.

lunes, 25 de abril de 2011

¿Qué se muere cuando se muere?

Estoy seguro que a Gonzalo Rojas le da igual que ahora se llenen la boca hablando de él y de su obra. Porque antes de que muriera los mismos de siempre lo tomaban en cuenta y le agradecían las cosas que escribió. Ustedes siempre se acuerdan de la gente cuando se muere, y no son capaces de reconocerlos de verdad en vida. Un premio nacional cualquiera pasa a ser algo de la historia oficial, y queda ahí como un registro. Lo importante son esos que más allá de su muerte o de quedar anclados en los libros de lenguaje del ministerio de educación logran perpetuarse, porque sus palabras son la vida misma en movimiento, porque dijeron algo tan bueno que se queda en este mundo mientras quien lo hizo ya no sigue más, y lo bueno es que sus hijos y los mios podrán leerlos. Por eso a los que van a colocar poemas de Gonzalo Rojas en google y pondrán uno de esos en sus notas de facebook o dondesea, ojalá que antes lo hayan leido y lograra significarte algo importante. De lo contrario mejor no hagas nada por honrar la memoria de alguien que nunca conociste. Parte por conocerlo. Porque es de los grandes, y merece que tus hijos y los mios puedan leerlo.

lunes, 18 de abril de 2011

Esto es mejor que jugar tetris

Sólo acotar que para mi sigue siendo domingo en la noche y el lunes comienza cuando me levanto, y mañana como sea me levanto. Que siempre los domingos del año van a ser signo de zoom deportivo y Sapito Livingstone y que los lunes en las mañanas son el signo de seguir trabajando por las cosas que más anhelo. Me gustaría darle un abrazo a mi papá y a mi mamá ahora y darles las gracias, y decirle a mi abuela que su orgullo será mi recompensa para siempre. A mis hermanos, a mis amigos, a mis cuadernos. A esas ganas de conocer nuevos lugares y fotografiar distintas culturas, y a las cosas que en esta vida nunca han de faltar como una guitarra y una muchacha para poder cantar.

martes, 12 de abril de 2011

Subtitulos de dias lluviosos

El otro día soñé que iba en bicicleta por las calles conocidas de Santiago, pero no puedo recordar exactamente qué calles eran. De pronto pedaleaba más fuerte porque iba atrasado a alguna parte, y empezaba a llover de la nada. Mientras más fuerte pedaleaba más fuerte iba lloviendo. Y como ya no podía estar más mojado poco me importaba continuar, a diferencia de la mucha gente que se refugiaba bajo lo que podia mientras pasaba esa tempestad ocasional. De pronto pasó ella, sin que me lo esperar ni siquiera al despertar y pensar en lo que había soñado. Y era ella porque su bicicleta era como su personalidad, tan distinta y elocuente como siempre, tan verosímil y audaz como de costumbre. Pasó por mi lado pedaleando más fuerte aun, con impermeable color patito. Quería saludarla y por lo mismo traté de pensar donde se dirigía, tomé una ruta alternativa y un semáforo confabuló a mi favor. Entonces la saludé y reimos. Como podría explicarte lo feliz que desperté en la mañana pensando en que la vi, porque aunque aquella situación sea poco probable, los sueños se cumplen en los sueños, y yo había soñado despierto que quería soñar con ella.

jueves, 7 de abril de 2011

Chaleco Negro

Venía caminando de la Municipal a la facultad, pensando que hace tiempo que quiero escribir pero el hecho de no tener notebook ahora y estar un poco aislado de esto me ha hecho no publicar nada acá. Quería contar que volví a escuchar discos que escuchaba antes, como el Plans de los Death Cab For Cutie y que me hacen inmensamente feliz. Y mucho más si a eso le sumamos los trayectos en bicicleta o seguir armando rutas alternativas para llegar a un mismo lugar. Que cada día que pasa trato de ser menos prejuicioso, y no es que lo sea demasiado, pero todos estamos atados a prejuzgar todo lo que nos rodea. Que hace tiempo que adquirí esa convicción de ser positivo para que las cosas resulten, y no sólo de eso, sino también de valorar las cosas que se tienen y acompañan cada día. De cada experiencia, acierto, error, pan con queso o café. El mundo no es ni un paraíso ni un infierno como te lo pintan. Y da igual si sabes mucho o poco, o si tienes más plata que alguien o una posición social determinada. La gente más bakán es la que logra vivir las cosas que se propone y ayuda a los demás. La que no anda por ahí mirando en menos a nadie, y calladito, trabajando día a día peldaño a peldaño va logrando cosas que por pequeñas que parezcan son parte del global. Esa gente que tiene altura de miras para la mayoría de las situaciones, que es lo suficientemente tolerante como sincera. Que sabe distinguir lo bueno de lo malo, y lo admirable de lo reprochable. Pero por sobretodo las cosas, los que aprendimos a amar a las cosas más simples de esta puta y maravillosa vida.

sábado, 19 de febrero de 2011

Conversaciones De Película

Las conversaciones entre películas con pausa, las conversaciones durante una película mala, las conversaciones después de películas buenas, las conversaciones de película. De manera que el asunto no es la película en si, sino lo que compartes con otra persona a partir de ella. Independiente del tiempo en que se conjugue, la idea termina siendo algo más o menos similar. ¿Importará para lo trascendido el nivel de la conversación o la persona con quién estás conversando? ¿importará la película de fondo o quien te acompaña en ese momento con sus palabras? De cualquier forma importan si confluyen las grandes reflexiones con las conclusiones apresuradas acerca de los temas y los nombres mal pronunciados del reparto con las grandes incoherencias que siempre nos acompañan. Usted es quién decide lo que inclina en mayor medida esa balanza.
Hace varios años ya, en ese verano en que Gonzalez llegó a la final de Australia y perdió con Federer (es la primera referencia que se me viene a la mente) estábamos viendo una película con un amigo y empezamos a conversar, la película en ese momento no importaba demasiado, pues de lo contrario sabría con exactitud cuál era. Sólo sé que de esa conversación temas como el futuro, la familia, los amigos, el teatro, la verdad, el inconsciente, la educación chilena, los sueños y que las mejores conversaciones se daban entre peliculas me quedaron.
En otra ocasión, y luego de una disyuntiva sobre qué ver con un viejo amor, la película quedó ahí. Nos quedamos conversando hasta las 7 am cosas triviales, como elucubrar la verdadera razón de porqué popeye comía espinacas, o porqué no se debe fumar marihuana después de beber alcohol en cantidades considerables, o porque Bryan Adams nos perseguía en las canciones de radio de los lugares a los que fuimos esa semana. Sólo sé que antes de quedarme dormido en el aletorio del pc salió muevan las industrias de Los Prisioneros.
Con un amigo nos tincó ver en búsqueda de la felicidad en vez de seguir jugando pes y aprovechando de que nos habían hablado harto de esa película la vimos. No hablamos demasiado después del final, pero si comentamos la escena del metro. Hicimos el link hacia La vida es Bella y el final cuando el niño se salva. Mucho tiempo después nos acordamos de la película y hablamos sobre los obstáculos, la perseverancia, los malos días y la felicidad.
Un sábado del 2007, invierno, fuimos con una amiga al Normandie y se puso a llover cuando salimos del cine. Nadie llevaba paraguas, a los dos nos llovia sobre mojado para ser sinceros, eso fue lo que nos unía ese día, la película que vimos fue un pretexto para conversar de nuestra pena bajo la lluvia.
Con mi hermano vimos un documental de Los Beatles, una película biográfica de John Lennon y después la de cómo Chapman mata al mismo Lennon. Luego de ver todo eso, como máximo fueron 5 minutos lo que hablamos respecto a los Beatles y lo demás. Nos pusimos a escuchar Red Hot Chili Peppers y a hablar de la vida, de los años, de cuando éramos chicos, de que es bueno ver el paso del tiempo como algo positivo.

Con un amigo nos juntamos en el centro, un día domingo después de que había ido al Festival, fue el día que Farkas regaló lomitos del lomitón. Fuimos a cineartealameda y compramos boletos para ver El Regalo. Caminamos al mall del centro a canjear el lomito farkas (puedo jactarme de haber ingerido un lomito Farkas oooh), vimos el regalo y llamamos a la Paulina para que se viniera y vimos La Buena Vida. Después conversamos en la plaza de la constitución un buen rato, cosas que no tenían nada que ver con la película. Fuimos felices ese día los tres.

Una mañana después de clases fuimos al cine, la película elegida era la de 31 minutos. El mall estaba abierto, el cine aún no. Divagamos entre libros y pasteles haciendo hora, como primera función tuvimos la sala para nosotros solos. Vimos toda la película. Al salir del cine, del mall, de nuestras vidas no mucho tiempo después y hasta el día de hoy jamás hemos hablado de si nos gustó o no la película, o si nos reímos con tal o cual parte. Sólo tengo esa imagen de su cabeza en mi hombro, compartiendo mi chaqueta para taparnos. Quizás algún día le voy preguntar si le gustó la película, y acto seguido: la besaré.