Tanto que han hablado por el tema de la expropiación de YPF, aventurándose a catástrofes económicas de un país vecino, cuando en realidad deberían plantearse la posibilidad de que algún día las riquezas del Chile en el que viven pertenezcan de verdad a los chilenos, que contribuyan a resolver sus necesidades y a despertar un proyecto nacional al cual contribuir desde donde estén. Los que se ríen son los mismos que avalan la situación de que ciertos grupos económicos en cierta parte de nuestra historia hayan saqueado las principales fuentes de riqueza, o bien, es probable que lo ignoren y nunca les hayan contado esa parte. Los mismos que se sienten conformes en el país que esconde bajo la alfombra lo que arriba de ella suele llamar crecimiento económico.
miércoles, 18 de abril de 2012
miércoles, 11 de abril de 2012
Lo dije hace un rato, lo dije estos días
Como no me quieres hablar te voy a contar algunas cosas que he pensado los últimos días.
Estos días he extrañado un poco a mi familia, a mi hermana chica, mis perros, la vida de ellos con sus problemas comunes y aunque trato no puedo abstraerme de todo eso pese a estar tan ocupado últimamente.En civil hemos pasado tanta materia, y a veces no entiendo nada. Me siento como en el civil uno, Peñailillo hablaba y hablaba sin parar y todos hacían como que entendían. El cerebro se cansaba en el intento por comprender esa lluvia de ideas y entes, y entre todo eso deseaba abrazar a alguien como ahora y que en un cariño me dijeran que todo va a estar bien. Lo mismo ayer y hoy, o antesdeayer y ayer en rigor. Necesito todo ese envoltorio de cercanías que me dicen que a fin de año voy a egresar y que tengo que estudiar mucho. Entonces me veo hablando de política o hablando en público, el mundo va a estallar en cualquier momento y voy directo a convertirme en algo o alguien que siempre he querido ser sin darme cuenta o sin reconocerlo, y veo caras que me oyen atentamente como queriendo escuchar algo que en el fondo también debo/quiero/puedo decir, y en sus distintas reacciones lentamente voy avanzando.
Todo eso me provoca una indefensión terrible, porque en cada paso hay un riesgo que asumir y una condición tan trascendente a la que dedicarse. Camino por Concepción, como ese niño de 18 años que llegó un día sin conocer a nadie y soñando una vida menos degradante que la viven día a día sus correligionarios Santiaguinos. Imagino que me quedo para siempre en estas calles, con los cabros, junto a una mujer a la que amo y viceversa y con la que construyo todo eso que siempre he querido; hijos criados con mis palabras y enseñanzas, perros con nombres originales que corren persiguiéndome por el patio de la casa. Sueño que publico mi poesía en un auditorium de Universidad, como un profe querido de esa facultad y que en la política, derecho y poemas se me va la vida entera, andando en bicicleta con canas y trotando con mis perros por un campo. Pienso en esa mujer que debe andar por ahí, quién sabe por dónde, con quién y espero topármela en cualquier parte: una calle, un ciclovía, una cola de banco, un casino, un restaurat, una charla, una discusión, una librería y se convierta en una pequeña revolución cotidiana. A veces pienso que me observa pasar por ahí y me lee -entrelíneas- con subtítulos desde otra ciudad no elegida o desde una cortina sin sacudir.
He pensado en mi abuela, que es una mujer que ha dado la vida por su familia y por enseñarme y entregarme cosas a mí, más que mi padre y tanto como mi madre. Pienso en mi padrastro y el día en que llegó a nuestra vida con todas sus cosas admirables. Haberme enseñado a sacrificarme tanto por las cosas, pienso en su esfuerzo y en las recompensas que se merece. Pienso en el orgullo que represento para ellos cuando alzo la voz por lo que no me parece justo, y en que bajo ningún punto de vista espero defraudarlos. Pienso en que tener un padre irresponsable es una forma de asumir que hay cosas que vienen por defecto y que así debo quererlo, pese a todo el dolor que me ha provocado y pese a todo lo mal que se ha portado, el perdón es parte de un abril.
El tiempo gira y se multiplica y se divide por cero en el mismo acto, que estos días son una vorágine entre la charla de Marco Enríquez Ominami en la facultad, mis ganas de vivir intensamente y hacer cosas. De estudiar tan poco por una desconcentración que es directamente proporcional al entusiasmo, y que se desborda en esa a veces admirable (para algunos), despreciable (para otros) estructuración de una forma de vivir al límite. Pienso en que puede que un día voy a morir de pronto, sin aviso, quién sabe porqué y eso explique todo esto. Y de verdad que no me gustaría morir tan joven, y tan pronto sin haber vivido tantas cosas extraordinarias que faltan. Recorrer Sudamérica, aprender idiomar, leer y escribir libros, preparar la revolución de nuestros hijos y nietos, inventar cosas de otros tiempos, dormir hasta tarde, llamar a horas imprudentes, beber menos, seguir no fumando, las tardes de domingo con sentido, soñar despierto cosas que si no se asumen como ciertas y posibles nunca se vuelven realidad. Eso me he pasado estos primeros diez días de abril, eso sin querer me pasa hace varios años. Estoy construído de cosas que para algunos son clichés y para otros convicciones. Vivo entre palabras livianas y complejas, entre señales de humo y tweets a deshoras. Si dejara que todo eso no me importe, ya no sería quién soy. Aprendí a querer lo que tengo, a valorar que es más que de lo necesito pero no por eso dejar de proyectar el presente. Varios años después me di cuenta que no todo me da lo mismo, y que en realidad tu margarita sólo a un lado de la cara me enseñó más de lo que debía aprender de ella.
Estos días he extrañado un poco a mi familia, a mi hermana chica, mis perros, la vida de ellos con sus problemas comunes y aunque trato no puedo abstraerme de todo eso pese a estar tan ocupado últimamente.En civil hemos pasado tanta materia, y a veces no entiendo nada. Me siento como en el civil uno, Peñailillo hablaba y hablaba sin parar y todos hacían como que entendían. El cerebro se cansaba en el intento por comprender esa lluvia de ideas y entes, y entre todo eso deseaba abrazar a alguien como ahora y que en un cariño me dijeran que todo va a estar bien. Lo mismo ayer y hoy, o antesdeayer y ayer en rigor. Necesito todo ese envoltorio de cercanías que me dicen que a fin de año voy a egresar y que tengo que estudiar mucho. Entonces me veo hablando de política o hablando en público, el mundo va a estallar en cualquier momento y voy directo a convertirme en algo o alguien que siempre he querido ser sin darme cuenta o sin reconocerlo, y veo caras que me oyen atentamente como queriendo escuchar algo que en el fondo también debo/quiero/puedo decir, y en sus distintas reacciones lentamente voy avanzando.
Todo eso me provoca una indefensión terrible, porque en cada paso hay un riesgo que asumir y una condición tan trascendente a la que dedicarse. Camino por Concepción, como ese niño de 18 años que llegó un día sin conocer a nadie y soñando una vida menos degradante que la viven día a día sus correligionarios Santiaguinos. Imagino que me quedo para siempre en estas calles, con los cabros, junto a una mujer a la que amo y viceversa y con la que construyo todo eso que siempre he querido; hijos criados con mis palabras y enseñanzas, perros con nombres originales que corren persiguiéndome por el patio de la casa. Sueño que publico mi poesía en un auditorium de Universidad, como un profe querido de esa facultad y que en la política, derecho y poemas se me va la vida entera, andando en bicicleta con canas y trotando con mis perros por un campo. Pienso en esa mujer que debe andar por ahí, quién sabe por dónde, con quién y espero topármela en cualquier parte: una calle, un ciclovía, una cola de banco, un casino, un restaurat, una charla, una discusión, una librería y se convierta en una pequeña revolución cotidiana. A veces pienso que me observa pasar por ahí y me lee -entrelíneas- con subtítulos desde otra ciudad no elegida o desde una cortina sin sacudir.
He pensado en mi abuela, que es una mujer que ha dado la vida por su familia y por enseñarme y entregarme cosas a mí, más que mi padre y tanto como mi madre. Pienso en mi padrastro y el día en que llegó a nuestra vida con todas sus cosas admirables. Haberme enseñado a sacrificarme tanto por las cosas, pienso en su esfuerzo y en las recompensas que se merece. Pienso en el orgullo que represento para ellos cuando alzo la voz por lo que no me parece justo, y en que bajo ningún punto de vista espero defraudarlos. Pienso en que tener un padre irresponsable es una forma de asumir que hay cosas que vienen por defecto y que así debo quererlo, pese a todo el dolor que me ha provocado y pese a todo lo mal que se ha portado, el perdón es parte de un abril.
El tiempo gira y se multiplica y se divide por cero en el mismo acto, que estos días son una vorágine entre la charla de Marco Enríquez Ominami en la facultad, mis ganas de vivir intensamente y hacer cosas. De estudiar tan poco por una desconcentración que es directamente proporcional al entusiasmo, y que se desborda en esa a veces admirable (para algunos), despreciable (para otros) estructuración de una forma de vivir al límite. Pienso en que puede que un día voy a morir de pronto, sin aviso, quién sabe porqué y eso explique todo esto. Y de verdad que no me gustaría morir tan joven, y tan pronto sin haber vivido tantas cosas extraordinarias que faltan. Recorrer Sudamérica, aprender idiomar, leer y escribir libros, preparar la revolución de nuestros hijos y nietos, inventar cosas de otros tiempos, dormir hasta tarde, llamar a horas imprudentes, beber menos, seguir no fumando, las tardes de domingo con sentido, soñar despierto cosas que si no se asumen como ciertas y posibles nunca se vuelven realidad. Eso me he pasado estos primeros diez días de abril, eso sin querer me pasa hace varios años. Estoy construído de cosas que para algunos son clichés y para otros convicciones. Vivo entre palabras livianas y complejas, entre señales de humo y tweets a deshoras. Si dejara que todo eso no me importe, ya no sería quién soy. Aprendí a querer lo que tengo, a valorar que es más que de lo necesito pero no por eso dejar de proyectar el presente. Varios años después me di cuenta que no todo me da lo mismo, y que en realidad tu margarita sólo a un lado de la cara me enseñó más de lo que debía aprender de ella.
lunes, 2 de abril de 2012
Lo asesinaron, pero sigue vivo
Para contrariar todo lo que se ha dicho, era un pensador
práctico. De otro modo es imposible pensar que lo que escribió y defendió sobre
el respeto irrestricto de los derechos esenciales que emanan de la naturaleza
humana, no tuvieran ningún valor al momento de justificar ideológicamente la
violación sistemática de los derechos humanos perpetrados a partir del golpe
militar. La oportunidad propicia para la
creación de una institucionalidad que él junto a otros pocos y designados
redactaron a partir del Decreto Ley 128 del 12 de Noviembre de 1973. Todo como
una obra perfecta de esa vieja costumbre republicana de arrogarse el Poder
Constituyente del Pueblo.
En su ideario político la libertad y la autoridad siempre
tuvieron manifestaciones algo difícil de comprender. Heredero de una concepción
conservadora de rama corporativista y que sería abandonada posteriormente por
una neoliberal a partir de Hayek y la
Escuela de Chicago, niega a la democracia el rol preponderante que debe poseer.
Para Guzmán la democracia es sólo un instrumento, de ahí que se oponga a todo
lo que diga relación con el constructivismo social. Eso explica que el contitucionalismo
que propugna sea uno autoritario, expresión de una democracia representativa
rígida y a esta altura de nuestra historia, verdaderamente anacrónica.
En su aspecto político fue más consecuente. Dijo las cosas
por su nombre cuando tuvo que defenderlas, y no le importó entrar en
discusiones con autoridades eclesiásticas o políticas de ese momento, pues dada
su astucia y carisma, fue capaz de ganarse el respeto de quiénes lo rodeaban. Como
ser así en Chile para bien o para mal trae problemas, Guzmán los tuvo y mira
como vino a terminar todo. El mérito de
su obra tuvo una expresión política que hoy nos desborda por todos lados: la
UDI. El partido político más grande que existe hoy y que ha logrado
penetrar los distintos estratos sociales
a través de una propuesta interesante para mucha gente desinformada, y
consignas de corte populista que nunca serán reconocidas por ellos como tal,
pero que el solo hecho de autodenominarse UDI popular los vuelve partícipes de
ello. Eso se ve favorecido por todo el despliegue fáctico que representa a
través del poder económico, la influencia de todo tipo de sus líderes y
simpatizantes y el factor pragmático de
Jaime Guzmán que sigue alojado como un hijo obediente que sabe cuando comerse toda
la comida y lavarse los dientes.
Podrá ser un partido objeto de críticas permanentemente,
pero su posicionamiento en esta parte de la historia es indiscutible. Tanto
como el aporte que hizo su fundador al país y que Concertación más Concertación
menos, nos persigue como el espíritu que le habla a Longueira de vez en
cuando. Defender arduamente la libertad,
cuando se trata de liberalismo económico; pero oponerse a un verdadero
liberalismo político y más grave aún, a una verdadera libertad moral de sus
ciudadanos. Sustentar su visión en el
emprendimiento traducido en crecimiento económico, empleo y un Estado pequeño,
y oponerse a otras alternativas redistributivas de la riqueza, de la construcción
social permanente y de una democracia más profunda. Por eso en el ejercicio
cotidiano de las discusiones mediáticas usted puede ver a una UDI partidaria de
la rebaja o eliminación del impuesto específico de los combustibles (UDI
popular, pragmatismo Guzmaniano, respuesta ideológica) frente al rechazo de
discutir temas como el aborto terapéutico (UDI conservadora, que no le importa
imponer sus preceptos morales a los que piensan distinto) o la necesidad
urgente de un salario ético y digno para las familias, y no esas medidas
paliativas impulsadas por Lavín en el Ministerio de Desarrollo Social (UDI
dominada por criterios economicistas, y no humanistas como en el caso del
aborto).
Su asesinato es digno de una columna mucho más extendida,
pero basta decir que no existe una única respuesta para explicarlo.
Metafísicamente todo tiene una causa y efecto, su causa es el apoyo irrestricto
a los actos deliberados durante la dictadura y su voluntad permanente para
proteger a quiénes participaron de ellos, desde todas partes, ensuciándose o no
las manos. El efecto es lamentable y en la construcción de una mejor sociedad no debe volver a repetirse. Eso debe quedar
como una lección para moros y cristianos.
Lo que resulta curioso es que 21 años después, en un acto de lealtad, memoria y fidelidad,
los miembros de su partido pidan justicia con tanto fervor para que los
responsables de este crimen no queden impunes. Ojalá hubieran tenido la misma
energía cuando se trató de hacer justicia contra Pinochet y otras personas
implicadas en tantas caravanas de la muerte y la tortura, que quedaron sin
justicia, y que ellos en su defensa incólume justificaron y de las cuales se
volvieron cómplices por el resto de la historia.
miércoles, 14 de marzo de 2012
Miércoles 14
En este fundo no sólo no se aborta mientras el patrón no quiera, tampoco el patrón es capaz de contribuir realmente a que los niños que van a nacer lo hagan en un lugar con educación y salud digna, y usa los fondos de los ahorros previsionales de sus trabajadores para financiar sus empresas, contratando eficientes capataces para que lo administren y financiando otros carismáticos para que no hagan bien su trabajo, y junto a todo eso les impone reglas de vida casi incuestionables, coartando toda posibilidad de una verdadera libertad moral.
martes, 6 de marzo de 2012
Microcuentos del insomnio 1
Tibia
Sé que te vas a quedar mirando como pasa la tarde, las cabezas acaloradas corriendo sin un destino claro y esta indiferencia que te inquieta. Vas a mirar de reojo tu celular para que la desesperanza haga su trabajo y un mensaje de texto ilumine el final de este verano. Ya no habrán prosas que puedan contenerte lo suficiente. Tampoco habrán tacos en la costanera, ni en el mercado. Conocerás esos pasajes obscuros de revistas recortadas con caras conocidas en el reverso. Ahora sonríe, que tocan el timbre y ya sabes quién vino a buscarte.
El mundo fruna
Dos en la caja. Uno se paga y da el vuelto, el otro escucha con una rapidez que impresiona los nombres de los productos que gritan los vendedores y entrega un vale, con esa naturalidad que ya se la quisieran quienes nos gobiernan. Los clientes hacen la fila mirando hacia los costados y tratando de vencer el cansacio. Van cayendo del techo cajas con golosinas lanzadas por un sujeto con nombre pero sin rostro. Es la perfecta sincronización de una cultura emprendedora que no muestran en la tele ni en el cuerpo B de El Mercurio.
No tener corazón
En un patio de comidas la patearon. La humillaron. Le pagaron el almuerzo en el Pagoda. Se demoró 10 minutos en el baño porque se quedó llorando. Sabía que no era mucho lo que se podía hacer. Salió con la frente en alto en la parada "siempre digna". Siguieron almorzando como si nada hubiese pasado. La dejó en el paradero y pronto la olvidó. Varios años después en el mismo patio de comidas suele almorzar sola, o con las compañeras y siempre mira a las parejas que hablan. Cuando entró al baño una mujer se lavaba la cara después de llorar. Ella sólo esperaba en el fondo de su corazón que la pobre hubiere podido pagar su propio almuerzo.
A mitad de cuadra
En una de esas marchas de agosto lo etiquetaron en una foto. No conocía a nadie de los que salían a su lado, sin embargo todos se veían felices. Tuvieron que correr varias cuadras de las fuerzas especiales. Algunos terminaron empapados. Los secos fueron a comprar bebidas alternativas y galletas. Hicieron uso del espacio público para conocerse. La mayoría provenía de colegios particulares subvencionados. Uno solo estudiaba en la Chile, el resto era de privadas y una hacia preu porque le faltaron 20 puntos para medicina en una tradicional. El de la Chile les decía que la educación era un derecho y tenía que ser gratuita y de calidad. La que hacía preu lo miraba con atención y le refutaba más tarde lo de la gratuitad para todos. Los de las privadas, bueno, ellos querían que su deuda no fuera tan alta cuando salieran, si es que salían. Un compadre pasó vendiendo marihuana e hicieron una vaquita. Compartieron entre todos el pito y a esa altura hablaban de Allende y de lo que había pasado en ese tiempo. Ninguno sabía realmente lo que había pasado, sólo lo poco que les enseñaron en el colegio, escucharon de otra gente o leyeron por ahi. Nadie le achuntó la verdad, a lo más ese cuentito de la CIA y la intervención estadounidense. Hablaron de Piñera, de que era una mierda y que no entendían cómo la gente había votado por él. En silencio, el de la Chile los escuchaba y luego les decía que no era culpa de Piñera lo que estaba pasando. Sin embargo estaba arrepentido de haber votado por él en segunda vuelta, porque no quería que saliera la concerta. Los demás ni siquiera estaban inscritos. La del preu dijo que votar también era una mierda. Los de las privadas dijeron que para la próxima elección iban a votar por el candidato de la izquierda, porque seguro que ese iba a cumplir con sus demandas actuales. Discurrieron como dos horas temas así. Uno dijo que estaban haciendo polis, todos saltaron ante eso y lo tiraron al pasto procediendo a golpearlo cariñosamente.
Sé que te vas a quedar mirando como pasa la tarde, las cabezas acaloradas corriendo sin un destino claro y esta indiferencia que te inquieta. Vas a mirar de reojo tu celular para que la desesperanza haga su trabajo y un mensaje de texto ilumine el final de este verano. Ya no habrán prosas que puedan contenerte lo suficiente. Tampoco habrán tacos en la costanera, ni en el mercado. Conocerás esos pasajes obscuros de revistas recortadas con caras conocidas en el reverso. Ahora sonríe, que tocan el timbre y ya sabes quién vino a buscarte.
El mundo fruna
Dos en la caja. Uno se paga y da el vuelto, el otro escucha con una rapidez que impresiona los nombres de los productos que gritan los vendedores y entrega un vale, con esa naturalidad que ya se la quisieran quienes nos gobiernan. Los clientes hacen la fila mirando hacia los costados y tratando de vencer el cansacio. Van cayendo del techo cajas con golosinas lanzadas por un sujeto con nombre pero sin rostro. Es la perfecta sincronización de una cultura emprendedora que no muestran en la tele ni en el cuerpo B de El Mercurio.
No tener corazón
En un patio de comidas la patearon. La humillaron. Le pagaron el almuerzo en el Pagoda. Se demoró 10 minutos en el baño porque se quedó llorando. Sabía que no era mucho lo que se podía hacer. Salió con la frente en alto en la parada "siempre digna". Siguieron almorzando como si nada hubiese pasado. La dejó en el paradero y pronto la olvidó. Varios años después en el mismo patio de comidas suele almorzar sola, o con las compañeras y siempre mira a las parejas que hablan. Cuando entró al baño una mujer se lavaba la cara después de llorar. Ella sólo esperaba en el fondo de su corazón que la pobre hubiere podido pagar su propio almuerzo.
A mitad de cuadra
En una de esas marchas de agosto lo etiquetaron en una foto. No conocía a nadie de los que salían a su lado, sin embargo todos se veían felices. Tuvieron que correr varias cuadras de las fuerzas especiales. Algunos terminaron empapados. Los secos fueron a comprar bebidas alternativas y galletas. Hicieron uso del espacio público para conocerse. La mayoría provenía de colegios particulares subvencionados. Uno solo estudiaba en la Chile, el resto era de privadas y una hacia preu porque le faltaron 20 puntos para medicina en una tradicional. El de la Chile les decía que la educación era un derecho y tenía que ser gratuita y de calidad. La que hacía preu lo miraba con atención y le refutaba más tarde lo de la gratuitad para todos. Los de las privadas, bueno, ellos querían que su deuda no fuera tan alta cuando salieran, si es que salían. Un compadre pasó vendiendo marihuana e hicieron una vaquita. Compartieron entre todos el pito y a esa altura hablaban de Allende y de lo que había pasado en ese tiempo. Ninguno sabía realmente lo que había pasado, sólo lo poco que les enseñaron en el colegio, escucharon de otra gente o leyeron por ahi. Nadie le achuntó la verdad, a lo más ese cuentito de la CIA y la intervención estadounidense. Hablaron de Piñera, de que era una mierda y que no entendían cómo la gente había votado por él. En silencio, el de la Chile los escuchaba y luego les decía que no era culpa de Piñera lo que estaba pasando. Sin embargo estaba arrepentido de haber votado por él en segunda vuelta, porque no quería que saliera la concerta. Los demás ni siquiera estaban inscritos. La del preu dijo que votar también era una mierda. Los de las privadas dijeron que para la próxima elección iban a votar por el candidato de la izquierda, porque seguro que ese iba a cumplir con sus demandas actuales. Discurrieron como dos horas temas así. Uno dijo que estaban haciendo polis, todos saltaron ante eso y lo tiraron al pasto procediendo a golpearlo cariñosamente.
miércoles, 22 de febrero de 2012
Una razón
Los generales y almirantes felones actuaron y perpetraron sus crímenes sin oposición. Y por esa misma razón quedarían más tarde, en su mayoría impunes. Los generales constitucionalistas renunciaron mansamente, o fueron dados de baja, o fueron asesinados. La justicia de este país puede hacer poco (o nada) contra las acciones sediciosas de altos generales y almirantes, pues domina en nuestra clase dirigente la idea de que la honestidad caballeresca ( el patriotismo) está sólo en la derecha, que todo oficial es caballero y, por lo mismo, de derecha. El rotaje, en cambio, es deshonesto, y de izquierda. Es la antítesis de la honestidad caballeresca y militar. Por tanto, quienes cuidan los valores supremos del honor nacional (los caballeros y militares de derecha) pueden y deben reprimir, torturar y matar al rotaje de izquierda, pues así lo exige el orden moral y político de la patria. Los rotos de izquierda carecen de derechos cívicos y humanos: no tienen honor. Son pues, técnicamente, torturables y masacrables. Así fue siempre en el siglo XIX, y así debe ser hoy. Es la tradición del honor patrio. Y los caballeros, por supuesto, se protegen mutuamente, como siempre en el pasado: los militares, nobles y cofrades, como las órdenes caballerescas que pelearon contra el pagano en Jerusalén ¿y los marxistas? Bueno, éstos son lo peor de lo peor, el bajo rabioso, humanoide y terrorista del rotaje. No merecen ninguna consideración. Deben ir derechamente al holocausto, como los judíos de Hitler (com decía la consigna de derecha: Haga Patria: mate a un comunista.
Carlos Altamirano Orrego.
Para saber de los nobles almirantes caballeros leer memorias secretas de Patria y Libertad y algunas confesiones sobre la guerra fría en Chile de Manuel Fuentes.
Carlos Altamirano Orrego.
Para saber de los nobles almirantes caballeros leer memorias secretas de Patria y Libertad y algunas confesiones sobre la guerra fría en Chile de Manuel Fuentes.
domingo, 22 de enero de 2012
Ya sé que siempre digo que el tiempo pasa rápido y que no alcanzo a darme cuenta de todo lo que pasa. Que pasamos más tiempo pensando en lo que queremos hacer o tener que en dedicarnos bien a los que estamos haciendo o tenemos. Ahora estos días de verano en que puedo detenerme a hacer un balance del año pasado - porque mi año terminó recién el jueves- y a diferencia de varios de los anteriores este fue particularmente complicado. Más allá de los temas ya conocidos por todos e independiente de los resultados inmediatos, las movilizaciones van a tenernos varios años saliendo a las calles por tantas cosas que en realidad sólo nos estamos acostumbrando. Nos sirvió para eso.
Estamos llegando a ese haz de individualidades que necesariamente deben colapsar en un punto muerto. No hay que ser un gran intelectual ni un periodista mediocre con columna de opinión para entender que el mundo va directo a una transformación sin precedentes.
El 2011 me llevó a participar en el desarrollo de un programa político municipal, en el que junto con conocer gente valiosa con mucho entusiasmo por cambiar la política pude aprender cosas que pensé que iban a costar que llegaran a darse en esta época. Observé detenidamente los gestos de la gente, sus palabras, sus miradas al hablar, esas cosas que con el tiempo he aprendido a discernir: las palabras envueltas de pasión y autenticidad, de las que sólo van por añadidura. Desperté las convicciones de lo que debe ser promovido, de las ideas que hay que llevar adelante los próximos años y aumentaron mis sueños. Mis ganas de dejar huella.
Haber leído, y seguir leyendo El Mercurio todos los días pude ayudarte a comprender para bien y para mal cómo han construido este país los poderosos, explotadores, cínicos, superficiales, contaminados, legitimados, emprendedores. Todo eso que hay detrás del Editorial y en esas odiosas columnas de opinión de muchos personajes sólo ayuda a dejar firmes tus ideas, si es que eres alguien que puede pensar de una manera más independiente. No querer ser como ellos. No querer ese mundo para tu vida y para tu familia. Ese mundo que quiere justicia social pero no a costa de las utilidades, ese mundo que se sigue rindiendo en la pleitesía de los foráneo, imponiendo tendencias vanguardistas que sólo transgreden nuestra identidad real. Ese mundo que quiere igualdad para todos pero no tiene reparos en definir el límite entre la corbata y el delantal. El mundo de autopistas que cerca su burbuja y juega a los temas sociales a través de la caridad, la política y las páginas sociales. Ese mundo que salió a celebrar cuando había ganado Piñera como creyendo que en realidad la concertación fuera su problema. No es resentimiento, No. Es una palabra demasiado compleja. Por eso los voy a seguir leyendo.
Sé que hay muchas cosas que dejaré en blanco en esta entrada, y en este año que se fue. Cosas que en realidad no me interesa vivir. Porque no me pertenecen y porque no.
Puede que la rutina te vaya matando un poquito, pero también te va entregando las oportunidades para llevarla a donde quieras. Pasar quejándose del presente sólo te va a llevar a ser alguien que vive de sus frustraciones, y pasar haciendo las cosas sólo por el futuro te vuelve esclavo de un destino al que no siempre vas a llegar. Por eso desde ahora seré un DESPREOCUPADO (8).
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