domingo, 14 de octubre de 2012

Remodelación Paicavi

Copito no es mi perro, aunque a veces me gustaría que lo fuera. Tendría que vivir en una casa y destinar algo de mi presupuesto de universitario para mantenerlo. También me llevaría a la Pepa. No me imagino el mundo de uno sin el otro. Son tan libres que a veces quiero ser el tercero. Ongolmo sería nuestro de una vez por todas.

lunes, 16 de julio de 2012

cubo rubrik

No sé si serán estos tiempos en donde la gente se anda matando de formas macabras, o si es el año en que las existencias llegan a su ángel para un final. Últimamente mi capacidad de concentración, productividad, disciplinamiento, prudencia, responsabilidad están tocando fondo. Me preocupa que no pueda leer dos páginas de un apunte sin mirar para otro lado o pensar en cualquier cosa que no sea tener que seguir estudiando algo o escribiendo un informe o cumplir con el deber en el espacio aquí-y-ahora.

lunes, 4 de junio de 2012

Cloteo, viene de Clotario.


Cuentan que en esos años en que las marchas convocadas por la CUT y por la ANEF eran de verdad, los carabineros iban a buscarlo seguido a su casa o lo agarraban en el camino, y él se reía con cara de saber qué venía después. Su padre, que murió cuando era niño,  fue hijo natural de Guillermo Blest quien a su vez fue el padre de esos famosos escritores.  Su madre  que con el sueldo de profesora primaria no podía mantener a los 3 hijos tuvo que pedir ayuda y eso significó humillarse, pues eran recibidos en la parte de atrás del palacio como la rama bastarda de la familia, sólo para obtener un pequeño aporte mensual, restos de comida y ropa. Eso generó desde temprana edad un resentimiento contra esa aristocracia en el pequeño Clotario. Situaciones similares fueron repitiéndose a lo largo de los años, a las que él mismo denominó como “la mano invisible”, haciendo alusión a que determinados hechos van dirigiendo nuestra vida a ciertas causas motivadas. Es así como se construye el dirigente sindical, expulsado del seminario de Concepción por participar de una manifestación estudiantil, que después de varios empleos llega a la Tesorería y es donde con el pretexto de una asociación cultural y deportiva, forja los cimientos de lo que luego sería la ANEF. Un hombre cristiano que deja de lado el afán personal  para servir a la causa de los trabajadores, contrario al ejemplo de lo que suele suceder con muchos líderes sindicales que en el camino son cooptados con buenos empleos, favores y sueldos. 

Es sin lugar a dudas en el año 53 con la fundación de la CUT y su primera declaración de principios en donde su visión y liderazgo quedan reflejados, pues es capaz de organizar a prácticamente todas las confederaciones de trabajadores que existen en el país a esa fecha, bajo la perspectiva de la acción directa como medio para llevar adelante sus demandas, es decir, excluyendo de esto a los dirigentes de partidos políticos con representación parlamentaria que bajo la lógica de ese entonces así como en la actual, sólo enturbian y controlan el avance de la organización de los trabajadores en su conjunto. Prueba de ello es la gran convocatoria y adhesión que tienen los paros y huelgas que se desarrollan bajo su presidencia y que responden a una visión unificada de aquel tiempo. Ya con el avance de los partidos políticos y la gran influencia que alcanzan en los diversos sindicatos, el año 59 bajo unan nueva y renovada declaración de principios comienza a adoptarse la estrategia hasta ese entonces excluida, y junto con ello el movimiento a dividirse. Cuando el año 79 en una entrevista le preguntan por su definición política señalando que sería un comunista de escondrijo anímico, éste responde que "me han tratado de comunista, anarquista, trotskista, mirista e incluso de opus dei por la izquierda.  Yo pertenezco al partido de los trabajadores, me debo a todos los trabajadores sin distinción de  credos políticos, religiosos o ideológicos, siempre ha sido mi línea y por eso la clase trabajadores me siguió y se jugó la vida a mi lado, porque no es tonta,  conoce perfectamente quien la engaña y quien no la engaña, por eso que tenemos cataclismo actual,  se dio cuenta que todos los dirigentes la engañaron y el 11 de septiembre no salió a la calle”. Palabras que condenan a toda una parte de vieja clase política que desde el año 73 a la fecha ha sido incapaz de reconocer que faltó a la verdad en su proceso de construcción social y política e instrumentalizó a los trabajadores en su conjunto, sin que muchas veces fueran ellos quiénes tomaran sus propias decisiones.

Siempre habrá una parte de la historia que no nos van a querer contar, porque no tendrán la voluntad de ponerse de acuerdo para enseñarla, o bien, porque no conviene contarla. No conviene contarla porque escapa a la lógica que han tenido las clases más poderosas y que han visto sus intereses en peligro en ciertos momentos de nuestra historia nacional, así como a la lógica de aquellos que luego de una dolorosa y aplastante derrota política y social, intentan construir la historia de todo un tiempo bajo el alero de ciertos mártires y figuras históricas discutibles, careciendo de una instrospección y de una necesaria autocrítica. Siempre será mejor construir sobre el mito de ciertos personajes, por lo general con historias difusas y contrapuestas, estatuas que adornen plazas y nombres de importantes avenidas de cada ciudad, porque mientras termino de escribir esto es muy probable que mucha gente siga ignorando la vida y obra de Don Clota, la visión que necesitan tanto estudiantes como trabajadores para sacar adelante sus procesos, y en fin, seguirán discutiendo sobre la base del Allende o Pinochet, omitiendo a los Clotarios.

miércoles, 16 de mayo de 2012

El Robo De La Guagua


Una de las noticias de ayer me tiene indignado. Los periodistas, en su afán de precisar la información, resaltan ciertas características de los sujetos involucrados y esta vez no fue distinto. La mayoría de los medios muy temprano habló de la noticia refiriéndose a “la ciudadana peruana”, o “Lupe Carbonell, peruana”. Usted puede pensar que es relevante agregar junto a su nombre la nacionalidad, pero en este país agregar dicha característica la mayoría del tiempo dice relación con una suerte de denostación permanente. Discriminación. ¿O es que acaso me va a decir que es lo mismo cuando se refieren a una ciudadana francesa que hizo tal cosa que cuando es una peruana?
Puede decir que es parte de la idiosincrasia, de la falta de cultura, mirar al hermano peruano como inferior o lo que quiera, pero los medios de comunicación no dejan de ser responsables al emitir sus comunicados.
Qué falta de rigor. La mayoría de los matinales, informativos y noticiarios hablaron derechamente de “el robo de la guagua”. Así, tal cual. En primer lugar, una guagua es una persona. Las cosas se roban, se hurtan o se usurpan dependiendo de lo que se trate. Las personas, en cambio, pueden ser víctimas de secuestro o sustracción. Y no fue la prensa coloquial, sino un programa de televisión abierta, con periodistas y un equipo técnico detrás. “Robarse una guagua”, cinco años de universidad para decir eso. Poca gente se inmutó. Al final, uno de los panelistas de Bienvenidos se cuestionó el error y lo corrigió.
Usted podrá pensar que “la ciudadana peruana Lupe Carbonell robó una guagua desde el Hospital San Borja Arriarán” es un mensaje claro que no merece mayor cuestionamiento, porque logra comunicar lo que es esencial en la noticia. “Igual se entiende, no seas exagerado”, me dice alguien cuando le comento el episodio. Precisamente por no exagerar en estos temas es que ahora los medios de comunicación dicen las cosas como quieren, sin que nadie les exija mayor rigor ¿Y por qué? ¿Porque la gente es ignorante? ¿Porque sus superiores tienen la misma falta de rigor técnico que sus subordinados? ¿Porque da igual como se digan las cosas, si al final la gente quiere algo breve y que se entienda?
Tanta crítica ha habido hacia la calidad de los profesores, médicos, abogados y otras profesiones con la proliferación de tanta carrera universitaria a cualquier costo que una de las más cotidianas ya ha comenzado a dejar su huella en la sociedad del conocimiento.
Tanta mediocridad a la hora de informar por cualquiera que sea el motivo, provoca un círculo vicioso en el que la gente “ignorante” cae sin retorno y se va formando una suerte de imagen de las cosas en la medida que los informativos se lo plantean. Uno podría esperar más ligereza de medios como LUN, La Cuarta, los reportajes deMega o Chilevisión, pero ya es algo casi generalizado. Imagínense que en ese tiempo en el que hubo varios parricidios cometidos contra mujeres y homicidios contra convivientes o parejas se llegó al absurdo inventar un nuevo tipo penal llamado femicidio. Digo absurdo, porque la ley 20.480 bien podría haber endurecido las penas y ampliado su hipótesis a la figura del conviviente como bien lo hizo, pero esa denominación de femicidio no fue más que un invento de la prensa, que ante la falta de rigor del mismísimo legislador y gobierno adoptó para sí. Una vergüenza.
Cuando iba en segundo básico me enseñaron que los medios de comunicación tenían por función informar, educar y entretener. Asumiendo que dichos criterios hoy se subordinan al rating, auspiciadores, grupos económicos controladores de las empresas que proporcionan información, líneas editoriales y los límites de tiempo y espacio cada vez más acotados, poco es lo que se puede informar. Para qué vamos a hablar de la educación, si hasta el Icarito ya no es como antes. Lamentablemente nos va quedando a salvo la entretención. Digo “lamentablemente” porque todo se reduce a lo mismo. Una básica cultura de consumidores cansados volviendo de sus ocupaciones que buscan algo básico, ojalá lo más básico posible. Qué importa si el periodista me dice que se robaron una guagua: ya lo entendí, me causó gracia y la encontraron a tiempo.


domingo, 29 de abril de 2012

Palabras de Clotario Blest

Y la acción y el ejemplo arrastra mucho más que la palabra
Libertad, Justicia y Fraternidad
Hacer el bien a todos los que sufren
No hacerle el mal a nadie
Sólo atacar a quiénes atacan a los trabajadores
¡No se desalienten nunca!
Tendrán que tener a veces pequeñas derrotas, no, si
¿cuántas derrotas no hemos sufrido nosotros?
Ahora ya llevo más de diez años en la misma tarea
sin resultado alguno, porque aun la pudedumbre es mucho más grande que antes
No se desalienten jamás, sigan adelante en esta lucha
especialmente en las poblaciones, donde está más, hay más pobreza...

domingo, 22 de abril de 2012

Esas pequeñas grandes cosas


Es difícil imaginar un país sin riquezas. Un país sin la visión práctica de sacar provecho de una actividad económica determinada y específica para el desarrollo de sus habitantes y su calidad de vida. Las formas que se adoptan pese a ser variadas siempre coinciden en la noción del bien común y en la interpretación que tienen sobre él las políticas públicas que se van adoptando. Detrás de eso vienen acechando la libertad, el emprendimiento, la distribución de los ingresos, la idea de un Estado fuerte y activo o pequeño y limitado, y así tantas otras cosas que es difícil hacer un análisis breve para explicarlo.

Lo cierto es que Argentina es un paciente cuyo caso médico es bastante atractivo de diagnosticar, pues la visión de cada médico no está condicionada sólo por la medicina en este caso, sino que por los otros síntomas de supuestas enfermedades modernas,  y las cuales padece dicho país según varios especialistas. Pese a que es urgente mandar a los economistas a estudiar historia y filosofía y a los políticos a una sala de clases de un liceo municipal con mayoría de alumnos socialmente vulnerables, es importante que en nuestro país se abra la discusión acerca de estos temas.

Me voy a saltar todo ese cuento del elefante, CFK y los dimes y diretes entre Repsol y las autoridades del país vecino, para ir al tema de fondo: ¿Es legítimo que los países decidan soberanamente ser dueños de los recursos naturales de sus territorios y de las riquezas derivadas de su explotación?  ¿Es justo que las utilidades de una industria de importancia nacional y estratégica  asegure el desarrollo armónico de una sociedad en general, y no sólo del grupo económico que la dirige? ¿Tendrán los habitantes de este país el derecho a soñar con el progreso integral de nuestra sociedad y a ser partícipes deliberativamente de estos temas? ¿Será el momento de irrumpir en la mesa donde se toman todos los acuerdos? ¿Estarán ustedes dispuestos a contribuir desde el lugar en que se encuentren primero a la discusión y después a la proyección de lo que lleguemos a decidir? ¿Dejaremos de ser y sentirnos chilenos sólo cuando juega la selección,  la teletón, los terremotos y en el dieciocho?

La mayoría de los que cuestionan absolutamente la decisión y que vaticinan un desastre  económico al otro lado de la cordillera suelen coincidir con ser los mismos que olvidan nuestra historia reciente. Los que hayan leído el libro de María Olivia Monckeberg  “El Saqueo de los grupos económicos al Estado chileno” lograrán darse cuenta que los nombres suelen repetirse una y otra vez, y nadie dice nada. Tanto juicio histórico respecto a los derechos humanos y su violación durante la dictadura nubló la situación paralela que se desarrolló y cómo un grupo reducido de personas fueron capaces de aprovechar una situación fáctica para proceder a  robarse Chile, ni más ni menos. Cuesta entender esa inconsecuencia para hablar de las grandezas nacionales mientras se traicionan esas mismas palabras y se justifican en que hoy somos 8 veces más ricos que nuestros abuelos, lo que habilitaría a perpetuar  un modelo de gestión que sólo acrecenta desigualdades y centraliza y concentra las riquezas en un lugar del territorio y en un grupo de familias.

Nadie está hablando de crear una industria nacional y productiva de un día para otro, ni tampoco de llegar y empezar a renacionalizar el cobre y otras actividades que pueden ser consideradas como estratégicas. Estamos hablando de algo más complejo y oportuno de plantear, estamos hablando de un proyecto estratégico de desarrollo nacional. En el que le decimos a los extranjeros que Chile es un país seguro para invertir, pero en el que es deber actualizar los estatutos que dirigen esas inversiones y que si quieren venir a multiplicar su dinero deberán someterse a condiciones similares a la de otros países en los que hace décadas decidieron aquello que aún nosotros somos incapaces de siquiera plantear decididamente.

El mundo ya no es el de los tiempos de Aguirre Cerda ni está sujeto al contexto histórico de los tiempos de Frei Montalva y Allende, pero se encuentra ad portas de sufrir grandes transformaciones. Por lo pronto Chile debe aprender mucho del caso argentino. En primer lugar debe entender que los procesos implican sacrificios y que las determinaciones si bien pueden ser drásticas, no por eso deben saltar su normativa, regulación y mucho menos darle una connotación político partidista única a un tema que es nacional, contingente y transversal.  Luego debe comprender  que es necesario un cuestionamiento previo de su ciudadanía en torno a los medios de comunicación, centros académicos e investigación de todos niveles y vida cotidiana que sea capaz de remecer al país entero. De ello debe derivar una expresión política pluralista que sea capaz de encausarla y llevarla a efecto. Además todo eso debe ser realizado en un tiempo razonable y no cuando se lo hayan llevado todo. Así se va construyendo el país de todos al estilo Plan Z. 

miércoles, 18 de abril de 2012

Los economistas saben poco de Historia (1)

Tanto que han hablado por el tema de la expropiación de YPF, aventurándose a catástrofes económicas de un país vecino, cuando en realidad deberían plantearse la posibilidad de que algún día las riquezas del Chile en el que viven pertenezcan de verdad a los chilenos, que contribuyan a resolver sus necesidades y a despertar un proyecto nacional al cual contribuir desde donde estén. Los que se ríen son los mismos que avalan la situación de que ciertos grupos económicos en cierta parte de nuestra historia hayan saqueado las principales fuentes de riqueza, o bien, es probable que lo ignoren y nunca les hayan contado esa parte. Los mismos que se sienten conformes en el país que esconde bajo la alfombra lo que arriba de ella suele llamar crecimiento económico.